No es un aviso de peligro en una playa para la gente, es una señal de peligro para los tiburones.
Estudios locales y a nivel mundial advierten sobre el peligro de extinción de varias especies de tiburones. En el 2003 concluyo el primer estudio científico realizado en Bahía San Blas, provincia de Buenos Aires, tuvo una duración de 3 años y estuvo a cargo del Dr. en Biología marina Luis Lucifora. En este estudio se analizaron edades, crecimiento, reproducción y conservación de tiburones escalandrún, bacota y cazón.
Del análisis de estos datos surge la preocupante situación de estas especies en nuestras costas. Veamos el resultado de la investigación:
ESCALANDRUN:

Carcharias taurus
Arriba a nuestras costas en primavera y permanece hasta pasado el verano con el fin de aparearse. En mayo del 2000 la UICN (Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza) dio a conocer la “Lista Roja” de las especies amenazadas (www.iucnredlist.org). El escalandrún encabeza la lista de vulnerables por su alto riesgo de extinción, estimado a mediano plazo. Su vulnerabilidad radica en su baja tasa de reproducción y su facilidad de ser capturado.
Comienza a reproducirse a los 8 años y tiene solo 2 crías cada dos años. No vive más de 14 años, por lo que una hembra, en el mejor de los casos, tendría unas 6 crías en toda su vida. El estudio reveló que la mayoría de las piezas que se pescan en nuestro país son hembras juveniles que generalmente no llegaron a la edad fértil, por lo que jamás tuvieron cría. Y sumado a que son más fáciles de capturar al presentar menor lucha que otras especies, provocó una gran baja casi irreversible en la especie. El número de piezas obtenidas deportivamente en San Blas oscila entre las 123 a 453 por temporada. Comparable a la Pesquería Comercial de Uruguay y a la pesca industrial de Santa Catarina en Brasil. La población de Escalandrún esta disminuyendo a un ritmo del 11 % anual. Sumando además las piezas que se obtienen en otras localidades bonaerenses.
BACOTA:

Carcharhinus brachyurus
Hace su ingreso durante la primavera a las aguas costeras desde Mar de Ajó hasta Mar del Plata y Necochea, siguiendo su recorrido al sur donde se lo puede encontrar hasta el sur de Río Negro. En algunos casos alcanzan los 40 años de vida pero comienzan a reproducirse a los 22 aproximadamente (próximos a los 2,40 metros de longitud) y tienen un promedio de 18 crías cada 2 años.
Su población también se encuentra amenazada y dentro de la lista roja de la UICN (a partir del 2003 en la categoría: próximo a amenazado). Solo en San Blas la pesca deportiva alza entre 327 y 471 piezas por temporada. A estos valores también hay que sumarles lo que se extrae en otras localidades de la provincia de Bs. As. Es una de las especies menos productivas: elevada edad de madurez sexual, baja fecundidad y baja mortalidad natural traen como resultado una baja tasa de incremento poblacional y escasa capacidad de respuesta a la pesca. La población disminuye a un ritmo del 13 % anual.
CAZÓN:

Galeorhinus galeus
Los machos maduran a partir de los 1,20 metros de longitud y las hembras alrededor del 1,30 m, y tienen entre 6 a 30 crías por camada. El estudio arrojo la cifra de entre 708 y 1401 piezas muertas por año por la pesca deportiva en San Blas. Sumémosle las piezas que se extraen en otras localidades de la costa bonaerense y obtenemos que la población baja a un ritmo de un 12.8 % anual, sin mencionar que esta especie de tiburón sufrió una baja muy importante en sus poblaciones debido a la pesca comercial.
Inclusive el pequeño gatuzo fue declarado por la UICN en un muy alto peligro de extinción. Se calculan miles y miles de ejemplares muertos por año en la Argentina por pesca deportiva y comercial.
Lamentablemente, por más que dejemos ahora mismo de pescar tiburones, no se van a recuperar inmediatamente las poblaciones de estas especies. Pero pescando a conciencia, utilizando elementos que nos permitan devolver todas las piezas a su medio sin lastimarlas, vamos a permitir que se “mantengan” las poblaciones y se vayan recuperando lentamente.
Agradecemos la gentileza de David Dau por facilitarnos los datos obtenidos en la investigación y publicados en la edición de septiembre de “Panorama de Pesca”